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Historia de la región

 Las raíces de la región del Duero son muy profundas, retrocediendo hasta los tiempos de los pueblos primitivos. La historia de la región del Duero, íntimamente ligada a la producción del vino, permite entender los orígenes de dicha bebida así como de su paisaje.
Castelo de Penedono | © Melanie AntunesDólmen da Capela de Nossa Senhora do Monte | © TUREL: Guia do Douro ReligiosoUro grabado en una roca | © Melanie AntunesCastelo de Marialva | © Vitor OliveiraIgreja Matriz de Sendim / Igreja de Santa Bárbara | © Melanie AntunesCastelo de Mogadouro | © Concurso Douromedia 2010Castelo de Castelo Melhor | © Melanie AntunesCastelo Melhor | © Melanie AntunesInscripción en el exterior de una capilla situada en Sendim | © Melanie AntunesCronología de los acontecimientos más importantes en la historia del Duero | © Melanie Antunes

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Antes de estar bajo el mandato de ningún presidente, rey o emperador, el Duero fue una tierra sin gobierno, poblada por primitivos, que fueran los primeros en dejar huella en la región. Las pinturas rupestres del Valle del Côa pertenecen al período Paleolítico superior, hace unos 20 mil años. La presencia de la uva en la región se remonta unos 4 mil años, data de las semillas carbonizadas que se han hallado en las excavaciones arqueológicas de la región. Muchos de los castros que existen en la zona, como el Fuerte de Cidadelhe, en Mesão Frio, datan de esa época.

Con la llegada de los romanos, en el siglo I, se intensificó la agricultura en la zona, lo que se vio posibilitado por la red de carreteras y los numerosos puentes que construyó el imperio. La uva comenzó a adquirir tal importancia que existían pueblos agrarios dedicados exclusivamente a la producción del vino, como queda patente en la excavación arqueológica de Alto da Fonte do Milho, en Peso da Régua.

Después del siglo V los suevos y visigodos ocuparon las tierras del Duero, pueblos que acabaron por reunirse y cristianizarse. A estos les siguieron los musulmanes en el siglo VIII. Después de la instauración del reino portugués, el 5 de octubre de 1143 y bajo el mandato del rey Afonso Henriques (1109-1185), el primer monarca portugués, se inició la construcción de la catedral de Lamego.

Durante la Edad Media, en los siglos XII y XIII, la Orden de Cister se asienta en la región y se construyen monasterios como los de São Pedro da Águias, en Tabuaço, que contribuyó al desarrollo de la agricultura regional dando lugar a la creación de varias granjas en las laderas del Duero.

Con la prosperidad comercial y económica de la región, instalada desde el siglo XIII, la producción del vino continuó su desarrollo gracias a su transporte hacia Oporto a través del Duero, después de la demolición de los canales de pesca a instancias del rey Manuel I (1469-1521). Los descubrimientos marítimos (siglo XV y XVI) dieron lugar a un aumento de la circulación en el río dado que los viajes requerían grandes cantidades de vinos fuertes para saciar a los marineros.

Entre los siglos XVII y XIX Inglaterra se convirtió en el principal consumidor de los vinos producidos en la zona del Duero, lo que trajo como consecuencia la firma del Tratado de Methuen en 1703, por el que el Reino Unido concedía prioridad a los vinos portugueses y Portugal daba entrada libre a los tejidos británicos en el mercado nacional. La elevada demanda de dichos vinos por parte de los británicos provocó su adulteración mezclándolos con otros más baratos, lo que reducía su calidad pero aumentaba el lucro de los comerciantes. Las relaciones turbadas entre los productores, los comerciantes portugueses y los negociantes extranjeros se agravaron  con la crisis del sector vitivinícola, a mediados del siglo XVIII, provocada por una baja demanda de los vinos.

Sebastião José de Carvalho e Melo (1699-1782), más conocido como el Marqués de Pombal, vendría a cambiar la situación económica de la región, al crear la primera comarca vitivinícola regulada del mundo, demarcando el Duero Vinatero (1757-1761) con la colocación de grandes marcos de granito en el terreno, con la palabra “Feitoria”. El secretario del estado del reino creó la Compañía General de Agricultura de los viñedos del Alto Duero, en 1756, con venta exclusiva del vino de Oporto desde 1807.

El Marqués de Pombal se vio envuelto en una trágica historia con una de las familias más importantes del reino y de la región del Duero, los Távora. Esta familia con un legado centenario, poseía propiedades en la zona del río Távora, en Mogadouro, en São João da Pesqueira y en Mirandela. El jefe de familia, D. Francisco Assis de Távora (1703-1759), detentaba títulos tales como el de conde de Alvor, el de Marqués de Távora y el virrey de la India, entre 1750 y 1754.

En 1758, la familia de los Távora fue acusada de un intento de regicidio, por un atentado contra el rey José I (1714-1777), que fue herido de un disparo en el brazo. D. Francisco y sus dos hijos fueron quemados y su hermana, D. Leonor, decapitada. Los otros miembros de la familia fueron detenidos aunque más tarde liberados por la reina María I (1734-1816), que creía en su inocencia. La primera reina de Portugal aumentó la región demarcada del Duero, entre 1788 y 1793, antes de que en 1907 el gobierno de João Franco (1855-1929) la extendiera hasta la frontera española.

El siglo XIX, en el Duero, estuvo caracterizado por las enfermedades que atacaron los viñedos, como el oídio y la filoxera, que finalmente acabaron por contribuir al desarrollo de la viticultura como consecuencia de las innovaciones biológicas y químicas que se introdujeron de cara a evitar dichas enfermedades. En el mismo siglo se comenzó la construcción de los ferrocarriles entre Oporto y la frontera española.

El paisaje actual de la región del Duero, caracterizado por las terrazas se llevó a cabo durante los años 70 con la aplicación de nuevas técnicas de plantación del viñedo, en distintos niveles y con muros de esquisto para delimitar cada nivel. Esta intervención del hombre en el paisaje contribuyó a que la UNESCO declarara al Alto Duero Vinatero Patrimonio de la Humanidad en 2001.

El rico patrimonio y la historia milenaria del Duero contribuyeron a la  creación de varios museos sobre la región como el Museu do Douro (1997) y el Museu do Côa (2010). Con el nuevo milenio también los espacios culturales comenzaron a ganar importancia, creándose el Teatro de Vila Real en 2004.

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