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Historia del vino

Las raíces de los vinos del Duero son milenarias y se han desarrollado hasta convertirse en este néctar que incendia cualquier corazón. Beber un vaso de vino del Duero es beber de la propia historia de esta región donde nunca existió un rey tan magnánimo como el vino.

Cronología de la historia de los vinos del Douro y Porto | © Melanie AntunesAzulejos pintados que representan la cosecha | © Museu do DouroMuseu do Douro | © Centro Nacional de Cultura, António CruzBarco Rabelo | © Melanie AntunesToneles donde se almacena el vino | © Melanie AntunesBarcos rabelos en el Cais de Gaia | © Museu do DouroRabelo barcos | © Melanie Antunes Barriles en el Museo del Duero | © Centro Nacional de Cultura, António CruzHerramientas antiguas de vindimia expuestas en el Museo del Douro | © Centro Nacional de Cultura, António CruzBarcos rabelos amarrados en Vila Nova de Gaia | © Melanie AntunesBarco rabelo en aguas de oro | © Cida Garcia

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Bodegas de Vino, Enotecas

Los primeros indicios que indican la existencia de vides en la región se datan de la Edad de Bronce, hace unos tres mil años. Sin embargo, a pesar de que se hayan encontrado las semillas carbonizadas de Vitis vinífera, esto no significa que el cultivo de la vid fuera una práctica habitual. Durante la romanización la cultura del vino experimentó un gran desarrollo, principalmente después del siglo I; aún perviven vestigios de lagares y bodegas en varios yacimientos arqueológicos de la región.

La importancia del vino perduró con los suevos, los visigodos y los musulmanes. Un vasto número de cartas forales atribuidas a diferentes poblaciones de la zona, durante el siglo XII, tras el nacimiento de Portugal (5 de octubre de 1143), evidencian la gran vocación vinatera de la zona.

Durante el siglo XIII, la ciudad de Oporto servía de punto de venta de los vinos producidos en el Duero al servir de enlace con los mercados internacionales. Los barcos rabelos transportaban los caldos hasta la ciudad por el río Duero, que sufrió alteraciones durante el reinado de Manuel I (1469-1521) ya que éste ordenó demoler los canales de pesca para facilitar la navegación entre São João da Pesqueira y Oporto. El tránsito fluvial  aumentó gracias a las expediciones marítimas del siglo XV, que requerían grandes cantidades de vino.

La exportación de los caldos del Duero gana importancia durante el reinado de D. Fernando (1345-1383), en el siglo XIV ya que gran parte de los ingresos del estado se obtienen de los gravámenes sobre la exportación.

La primera referencia al vino de Oporto viene de la mano del diplomático Duarte Ribeiro de Macedo (1618-1680), en 1675, durante su discurso sobre la Introducción de las artes en el reino. Francia fue el primer gran importador de los vinos portugueses, sin embargo,  estos adquirieron más importancia en el Reino Unido.

En 1703, Portugal y el Reino Unido firman el Tratado de Methuen, por el que se concede preferencia a los vinos portugueses a cambio de permitir la entrada libre de los tejidos ingleses en el mercado portugués. Resultado de este tratado y del aprecio del que gozaban estos caldos entre el público inglés fue la intensificación de la producción del vino con el fin de dar respuesta a la elevada demanda, lo que no impidió la aparición de las primeras falsificaciones de estos vinos.

La Compañía General de Agricultura y de las Vides del Alto Duero (1756-1960) surge en 1756 de cara a mejorar las malas relaciones entre los productores, los comerciantes portugueses y los distribuidores extranjeros y controlar fraudes en el mercado del vino. Esta compañía, creada por el Marqués de Pombal en 1756, obtiene la venta en exclusiva de los vinos de Oporto en 1807.

El Alto Duero Vinatero fue la primera región vinícola regulada en todo el mundo, al ser demarcada entre 1757 y 1761, con grandes hitos de granito, con la palabra “Feitoria” y la respectiva fecha. Esta región se vio ampliada por la reina María I (1734-1816), entre 1788 e 1793 y extendida hasta la frontera española, por João Franco (1855-1929) en 1907.

En 1844 se creó un
mapa de la región delimitada, lo que incluye las granjas prominentes de su época. El autor de este mapa, José James Forrester (1809-1861), más conocido como el Barón Forester, fue uno de los grandes pioneros de la industria del vino de Oporto. Dedicó su vida al Duero y fue en sus aguas que morrió durante un naufragio en el Cachão da Valeira, en São João da Pesqueira.

Durante el siglo XIX las vides del Duero fueron víctimas de varias enfermedades, como el oídio y la filoxera, que terminaron por contribuir al desarrollo de la viticultura debido a las innovaciones biológicas y químicas que surgieron como forma de evitar dichas enfermedades. En ese mismo siglo se inició la construcción de  las ferroviarias que facilitaron la conexión entre el Oporto y la frontera de España.

Durante el Estado Nuevo se crearon la Casa del Duero, el Gremio de los exportadores del Vino del Oporto y el Instituto de los Vinos de Oporto y del Duero. Tras el régimen totalitario, se creó la Asociación de los Productores y Embotelladores de los vinos de Oporto y del Duero en 1986 con el objeto de permitir la entrada de los productores del vino en su comercialización directa.

La creación del paisaje actual de las laderas del Duero comenzó en los años 70, con la aplicación de nuevas técnicas de plantación de viñedos y su disposición en terrazas, sin muros de esquisto para delimitar cada nivel.

Los vinos producidos en el Duero han recorrido un largo camino y han sido galardonados con varios premios, no sólo el vino del Oporto sino también los vinos del Duero, ocupando puestos destacados en el Top 100 de la revista Wine Enthusiast.

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